Por qué el voto electrónico es una mala idea

13 de abril de 2019

El voto electrónico es uno de esos casos en los cuales, si se analiza con cuidado, te das cuenta que quizás la tecnología no sea la mejor respuesta a los retos planteados.

La tecnología no se aplica porque sí, esta tiene que brindar una buena solución a algún problema. No tiene sentido aplicarla cuando se crean problemas más graves a los que inicialmete habían.

Es por estos problemas que los expertos en seguridad informática, y la comunidad técnica en general, desaconsejan votar con computadoras. La razón es muy sencilla, quien trabaja con software entiende su proceso de desarrollo y este es caótico. La mayoría del tiempo se invierte corrigiendo errores.

Hay que sospechar de cualquier persona que garantice que alguna máquina de votación es 100% segura e imposible de hackear, ya que esto contradice el fundamento de la seguridad informática que afirma justamente lo contrario, ningún sistema está totalmente protegido.

Microsoft lleva décadas desarrollando software y todo el tiempo sacan actualizaciones para corregir errores. Facebook es uno de los gigantes de la tecnología y recientemente han salido a la luz problemas de seguridad que comprometieron la información de millones de usuarios.

No hace falta entender las complejidades del software para sospechar del voto electrónico, basta con analizar la experiencia de los países que lo utilizaron en el pasado. En Holanda se prohibió en el año 2008. En Alemania fue declarado inconstitucional en el año 2009. También lo prohibieron en Finlandia e Irlanda en los años 2010 y 2012 respectivamente.

Corea del Sur, que es reconocido por su desarrollo tecnológico de primer nivel, tiene un sistema de votación con boleta única de papel. La tecnología la implementan al momento de contar los votos, y el total puede ser fácilmente verificado por cualquier persona realizando un conteo manual.

El problema fundamental es que sólo un grupo muy reducido de personas realmente entiende cómo funcionan estas máquinas. La mayoría de la gente no entiende ni siquiera como funciona Internet, y es algo que usan todos los días.

Este requerimiento de conocimientos técnicos hace que el proceso no sea auditable por la gran mayoría de los ciudadanos y un proceso electoral sin control ciudadano no es verdaderamente democrático.

Otro punto al cual poner especial atención es el secreto del voto. ¿Se puede garantizar que utilizando una máquina nuestro voto sea realmente secreto? No sabemos, Nicolás Maduro afirmó que conocía la identidad de quienes no habían votado por él en las elecciones de abril del 2013.

Realmente no hace falta que quien está en el poder sepa por quien vota cada perona, con que los electores tengan la duda es suficiente para ejercer presión.

El sistema de votación mediado por tecnología inhabilita a los ciudadanos del control del sistema electoral y, lo que es más grave, puede otorgar ese control, de forma definitiva, a quienes están en el poder.

Esto no quiere decir que el sistema de votación tradicional es perfecto, el voto eléctronico es un intento de solventar muchos de los problemas del voto manual, sin embargo, la experiencia ha demostrado que el uso de esta tecnología es perjudicial para la democracia.